Asociación Rural del Paraguay

El porvernir de la patria está en el campo

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Nuevo caso de invasión acumula violencia contra la propiedad privada

Campesinos aplican la rutina de deforestar a mansalva para vender madera y carbón.

MARIANO ROQUE ALONSO, (ARP)-- Un nuevo caso de violación a la propiedad privada fue denunciado por el dueño afectado, quien señala aspectos llamativos acerca del comportamiento de los autodenominados campesinos sin tierra al poner en práctica un esquema de organización que busca generar recursos ilegítimos a costa del sacrificio de terceros, y victimizarse declarando ser discriminados por el “sistema”.

Datos brindados por el hacendado Eduardo Núñez a la Policía, señalan que los invasores “trabajan” día y noche para depredar especialmente los árboles más valiosos de la reserva del lugar para convertirlos en madera y comercializarlos en aserraderos de Caaguazú.

Se trata de un centenar de hombres dotados de armas de fuego, machetes y garrotes que utilizan para amedrentar y generar un ambiente de temor generalizado que les permita ganar tiempo para depredar y consolidar la ocupación.

El nuevo establecimiento invadido está ubicado en el límite entre los departamentos de Caaguazú, San Pedro y Canindeyú, y según la Policía se mantienen atrincherados tres grupos de campesinos que reivindican la propiedad con el argumento de que los mismos no tienen recursos para adquirir tierras y, por lo tanto, la opción a mano es la invasión.

El dueño del establecimiento dijo que los violentos están cerrados al diálogo y que no le dejan siquiera acceder a su dominio porque supuestamente ahora le pertenece “al pueblo”, un eslogan utilizado con recurrencia en casos de invasión.

“Ni siquiera le dejan entrar a la Policía, imagínense, a ese nivel hemos llegado”, afirmó el señor Núñez, quien insistió en la deforestación masiva realizada por los invasores y, en contrapartida, la falta de intervención la fuerza pública y de la propia Secretaría del Ambiente para evitar el daño ambiental producido por los campesinos.

El establecimiento usurpado se encuentra a unas decenas de kilómetros de la Ganadera Pindó, donde están atrincheradas desde hace cinco años unas 250 familias, quienes con el mismo argumento de la falta de tierra proceden a deforestar añosas especies de madera en peligro de extinción y protegidas por leyes ambientales, con el fin de destinarlas a aserraderos de la zona y obtener a cambio ingresos ilegales.

La Asociación Rural del Paraguay (ARP), a través de la Comisión de Defensa de la Propiedad Privada, realiza contactos en las instancias correspondientes para la recuperación de las tierras invadidas y la devolución a sus legítimos propietarios, dentro del Estado de Derecho que consagra el acceso a la tierra propia dentro del marco estricto de las leyes de la nación, a través de los mecanismos e instituciones debidamente establecidos para el efecto.