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Proyecto de fincas-escuela avanza en San Pedro

Técnicos ponen a punto un proyecto tipo en una finca que se convierte en centro de referencia. Bajo la organización de la Asociación Rural del Paraguay, USAID, Ministerio de Agricultura y Ganadería, Unión de Gremios de la Producción y la Universidad Columbia, en el lapso de un mes, aproximadamente, comenzará a implementarse un proyecto de finca-escuela destinado a pequeños productores rurales con el objetivo de aprender técnicas productivas y encarar posteriormente la producción familiar sostenida y sustentable.
La iniciativa busca generar réplicas en todo el país, luego de instalarse la cultura de trabajo con técnicas y tecnología aplicada a la producción, tanto agrícola como ganadera.
 
Centro de Referencia
A mediados de semana, un grupo de especialistas involucrados en el proyecto se trasladó hasta la finca de Marcial Chaparro, ubicada en San Isidro del Norte, distrito de Yryvucuá, departamento de San Pedro, donde será instalado el complejo productivo que servirá de referencia a 420 productores de la región.
En este lugar tomaron muestras del suelo y realizaron otras tareas previas al inicio del proyecto, tras lo cual realizaron un recorrido por la propiedad de Chaparro, observando de cerca la producción de aves de corral, piscicultura y agricultura con que cuenta el otrora “campesino sin tierra”.
De hecho, Chaparro fue hace una veintena de años miembro de una liga radical de campesinos dedicada, entre otros hechos violentos, al cierre de rutas y ocupación de propiedades privadas con el objetivo de reclamar tierra propia.
Esta situación –según el mismo relata- le valió persecuciones, agresiones de todo tipo y la repulsa social, “pero lo que más duele es que, al final, se sigue en lo mismo, se pasa hambre y necesidades, y la familia no tiene ninguna garantía de sustento”, expresó.
Comentó que, luego de ver que estaba en mal camino, decidió cambiar de actitud y se puso a trabajar en serio, para lo cual “comenzó de cero” y se dedicó a cultivar la tierra, obteniendo unos meses después frutos en abundancia.
“En San Pedro, pasa hambre solo el que no quiere trabajar”, dijo, al referirse a las cualidades nutricionales del suelo.
Hoy día, en su propiedad de 28 hectáreas, Marcial Chaparro cria vacunos que dan abundante leche, chanchos, patos, pavos, ovejas, cabras, guineas y gallinas.
En un sector aledaño construyó “a palazo limpio”, como el mismo señala, 11 estanques donde cría actualmente 11.000 ejemplares de tilapia.
Con su capacidad de autodidacta construyó un guinche casero con el cual sacó la tierra removida de los estanques.
Entre sus múltiples actividades, ahora se halla inmerso en la creación de una pequeña hidroeléctrica casera, de 350 KVA, aprovechando la fuerza de caída que tiene uno de los tres arroyos que pasan por su propiedad.
El agua destinada al consumo de animales  la traslada desde el arroyo que recorre  la zona alta de su finca y que llega por gravedad mediante cañerías estratégicamente colocadas. Junto con sus hijos varones acaba de terminar la construcción de otra rueda hidráulica, totalmente de metal, que utilizará “en su Itaipú”, relata Chaparro con una amplia sonrisa, tras explicar que el diseño del implemento “lo levantó de internet uno de mis hijos”.
 
Poca tierra, mucho trabajo
Durante la visita de los técnicos, el productor se encargó de mostrarles la propiedad y respondió preguntas, que por lo general se basaban en la fórmula que utilizó para sacar tanto provecho en una escasa extensión de tierra, con pocos implementos de trabajo y sin tecnología.
La sorpresa no terminó ahí, porque seguidamente el dueño de casa se encargó de mostrar sus planes y proyectos, entre ellos el cultivo de hortalizas en unas 4 hectáreas que, tempranamente, fueron abonadas con cal agrícola y están listas para ser trabajadas.
Un espacio importante lo dedica don Marcial al tema medio ambiente.
En ese sentido, la propiedad cuenta con bosques vírgenes, que el mismo se encarga de cuidar ante las constantes amenazas de personas que pretenden apropiarse de madera, especialmente.
Los visitantes no ocultaron su emoción al ver tanto trabajo y prodigalidad del suelo, en una zona donde abundan grupos organizados de personas que no quieren trabajar y se dedican a perseguir, amenazar y robar a los productores.
El esfuerzo de Marcial Chaparro fue premiado con la instalación del proyecto finca-escuela en su propiedad.
Integraron la comitiva del proyecto en mención, el Ing. Agr. Rodolfo Grau y el Ing. Agr. Aníbal Ruiz (técnicos de la ARP); Federico Mora (organización ACDI-VOCA, dependiente de USAID); doctor en veterinaria Guillermo Granje; Sergio Urioste (ACDI-VOCA Bolivia); Miguel Arrechea (productor asociado a la ARP), y Sergio Rivas (representante de USAID).